El ilegal empleo de los comités seccionales de Morena para fines personales y de grupo político le puede salir muy caro a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros y a su operadora estrella, Marcela González Castillo, dirigente en Tlaxcala del partido guinda.

 

 

Dicen que el sesgo irregular con que opera la dirigencia estatal de Morena ya llegó a las oficinas del CEN del partido, donde han empezado a recabar la información y las pruebas para, llegado el momento, presentar el caso ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia.

 

Resulta que en Tlaxcala los comités seccionales que han resultado electos en las últimas semanas, son contactados a través de WhatsApp por un tal Ignacio Hernández, operador del aspirante a la gubernatura de la entidad, el alcalde capitalino y delfín del lorenismo Alfonso Sánchez García, una vez que se comprueba que éstos no giran en torno a la órbita de influencia de la senadora Ana Lilia Rivera Rivera.

 

 

Aunque al principio se piensa que los dirigentes seccionales incorporados al mencionado grupo de WhatsApp recibirán información e instrucciones para reforzar las actividades de Morena como la afiliación de militantes y para difundir logros de la presidenta de México, Claudia Shienbaum Pardo, en realidad obtienen otras instrucciones que sólo buscan apuntalar la promoción de Alfonso Sánchez y de su esposa Marcela González.

 

De acuerdo con una denuncia que este reportero recibió y que fue verificada con varios dirigentes seccionales, al presidente y secretario de los mencionados comités de Morena se les exige dar like a los perfiles y publicaciones del alcalde capitalino y de la dirigente estatal del partido.

 

Adicionalmente, se les ordenó invitar a diez personas para que hagan el mismo proceso y de paso llenar unos formatos encaminados a apoyar el proyecto del hijo del ex gobernador de Tlaxcala, Alfonso Sánchez Anaya.

 

 

Lo anterior, según expresaron los inconformes, no sólo representa una práctica nefasta que atenta con la libertad que tienen los militantes para apoyar libremente al aspirante de su conveniencia, sino que además hay un uso faccioso de la estructura del partido para respaldar un proyecto que pareciera carecer de fuerza y de arraigo entre los simpatizantes de Morena.

 

Los inconformes con ese proceder de sus dirigentes comentan que estas irregularidades ya fueron expuestas a miembros de la dirigencia nacional de Morena a quienes se les ha pedido que intervenga y frenen ese ilegal actuar de Marcela González, quien lejos de fomentar la unidad y actuar con absoluta imparcialidad, utiliza su posición para beneficiar las aspiraciones de su esposo Alfonso Sánchez que busca convertirse, con el respaldo de la mandataria Lorena Cuéllar, en el abanderado del partido guinda a la gubernatura de Tlaxcala en los comicios del 2027.

 

Esperamos que nos hagan caso y que den una respuesta favorable, porque si nos ignoran se podría registrar una renuncia de varios presidentes y secretarios de comités seccionales de Morena en Tlaxcala, toda vez que el partido está teniendo el mismo comportamiento que en su momento tuvieron los priistas, los panistas y los perredistas, lo cual es algo que sencillamente no vamos a tolerar, sostuvieron.

 

Marcela González se equivoca y perjudica el proyecto de político de su esposo, Alfonso Sánchez, pues es obvio que su candidatura no avanza de manera natural, sino a través de la presión y de imposiciones hacia los militantes y los simpatizantes de Morena, quienes no están viendo con buenos ojos ese tipo de política propia de lo que ellos llaman la mafia del poder.

 

Las evidencias son contundentes y obviamente ponen a la líder estatal del partido en una posición más que difícil. González Castillo está obligada a aclarar ese hecho y a explicar las razones por las cuales los operadores de su pareja sentimental logran acceder a información reservada y controlada por Morena (los números telefónicos y los correos electrónicos) de los integrantes de los comités seccionales para exigirles que se pongan a trabajar en un proyecto político personal y no por la consolidación de su instituto político.

 

El crecimiento de Morena y su fortalecimiento en Tlaxcala es un fiasco. El proceso está plagado de errores que están desmotivando a sus simpatizantes y militantes, empezando porque prácticamente se obligó a los empleados de confianza y de honorarios que laboran en la administración estatal a afiliarse al partido guinda, orden que se acató a regañadientes porque provocó una gran molestia y rechazo al grupo de la actual mandataria estatal.

 

Y si no me cree, sólo pregunte a los empleados estatales hacia dónde se van a mover a la hora de definir al candidato oficial de Morena. La gran mayoría responderá que apoyará las aspiraciones de la senadora Ana Lilia Rivera, lo cual es un hecho porque es evidente que están encabronados y decepcionados del lorenismo.

 

La gobernadora Lorena Cuéllar sigue sin entender que su obsesión por frenar a su acérrima rival Ana Lilia Rivera se ha convertido en el mayor impulso que ha fortalecido las aspiraciones de la senadora morenista.

 

Quizá por esa razón, el controvertido René Bejarano Martínez que estuvo el pasado fin de semana en Papalotla en una reunión con simpatizantes de Morena no dudo en comentar que las encuestas reales y no pagadas ubican a Ana Lilia Rivera a la cabeza en las preferencias por la candidatura del partido al gobierno de Tlaxcala.

 

Lleva una clara ventaja sobre el resto de los contendientes, por lo que es inminente que la legisladora federal obtendrá la nominación oficial de Morena para las próximas elecciones, remató Bejarano.

 

Algo sabe René Bejarano y por eso no tiene empacho en decantarse por Ana Lilia Rivera.

 

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