La afiliación de tlaxcaltecas a Morena está a la deriva y a punto de sucumbir.

Los ciudadanos y las ciudadanas de Tlaxcala al parecer no quieren militar en un partido donde ya no está el ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
El amor por Morena existe, pero ya no es mágico, hipnótico y ciego, porque los tlaxcaltecas no desean estar es un instituto político donde se privilegia a la familia, a los amigos, a los foráneos, a la corrupción y a los militantes de otros partidos.
Antes de que se cierre el plazo para cumplir con la meta de 130 mil o 150 afiliados a Morena en Tlaxcala, los encargados de ese proceso han empezado a recurrir a la amenazas y a la presión para que los trabajadores del gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros realicen esa labor, la cual la dirigencia estatal del partido guinda a cargo de la “operadora estrella” Marcela González Castillo no puedo concretar.
Como se filtró, hace unos días entró al rescate el principal capataz del lorenismo, el morelense Luis Antonio Ramírez Hernández, quien funge como el poderoso titular de la Secretaría de Gobierno de Tlaxcala. Sin dejar sus aires de grandeza, ordenó a los titulares de varias dependencias, universidades, instituciones educativas y organismos de la administración estatal cumplir con elevadas cuotas de afiliación, mismas que están resultando imposibles de lograr.
Ese proceso más que generar simpatías y gusto por pertenecer al impoluto partido fundado por AMLO, se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza que ha incrementado la molestia de los burócratas y de los ciudadanos hacia la administración de Lorena Cuéllar, ya que son presionados para hacer los registros y para formar parte de ese instituto político.
Prueba de lo anterior sobran, pero un caso emblemático sería lo que pasó en la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT) que dirige el maestro de educación física, Lenin Calva Pérez, quien recibió la orden de llevar a cabo 3 mil afiliaciones.
Para cumplir con la meta, el viernes de la semana pasada exigió al personal las listas de los tlaxcaltecas que serían registrados como militantes del partido guinda, pero para su sorpresa esa “brillante” estrategia que coordinó el director Académico de la Universidad, Victorino Vergara Castillo, fracasó porque muy pocos entregaron algunas hojas con ciertos nombres.
Ante tal insubordinación, el pasado miércoles en un salón de la UTT Lenin Calva convocó a los representantes de los sindicatos de maestros y personal administrativo que tienen influencia en la institución para advertirles que sí querían bono de fin de año, recibir sus prestaciones completas y no enfrentar complicaciones con la asignación de horas clase, deberían cumplir con las afiliaciones a Morena, toda vez que ese proceso estaban a punto de cerrarse.
Pero lejos de obtener una respuesta favorable o de sumisión como esperaba Lenin Calva y Victorino Vergara, los representantes sindicales de la CTM y del SNTE se encabronaron y rechazaron de inmediato la actitud de capataz de los directivos de la UTT.
Obviamente los maestros y el personal administrativo avalaron a sus dirigentes sindicales, pues de inmediato se empezaron a organizar para protestar y evidenciar no sólo la presión a la que están siendo sometidos, sino demostrar que la Universidad y sus directivos están incurriendo en un delito al utilizar las instalaciones y a los trabajadores del gobierno lorenista para favorecer a Morena.
En términos generales, la presión para que se llevará a cabo la afiliación forzosa a Morena fue monumental. A los directores y jefes de oficina de ciertas dependencias se les impuso una cuota de 100 y 70 personas, respectivamente.
Al personal de honorarios y de confianza se le obligó a efectuar su inscripción en el partido guinda junto con tres personas que también como ellos deberían acudir a las pomposas oficinas de Morena que se encuentran en Tizatlán, donde Marcela González sólo observaba como los capataces lorenistas, más no operadores político-electorales estaban cumpliendo con su tarea.
Una vez que se cierre el registro y se dé a conocer el padrón, será interesante compararlo con la nómina de trabajadores de las dependencias estatales, universidades y otras áreas para comprobar cuántos burócratas fueron presionados a afiliarse a Morena.
Qué mejor prueba para evidenciar que la mandataria Lorena Cuéllar perdió el liderazgo, el rumbo, el sentido común y el amor por el pueblo.
Ahora entiendo por qué la mayoría de los tlaxcaltecas quiere que a la gobernadora se le revoque el poder.
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