Pésima señal, intento del vocero para justificar borrachera de director de la Casa de Artesanías

Vaya postura la que asumió el titular de la Coordinación de Comunicación del Gobierno del Estado (CCOM), Antonio Martínez Velázquez, al intentar justificar la tremenda borrachera del director de la Casa de Artesanías, Saúl Pérez Bravo, quien en pleno horario laboral y lo peor de todo, portando la camisa oficial de la dependencia que encabeza, fue videogrado en pésimas condiciones, incluso ya sin un zapato, lo cual reflejó por sí solo el nivel de alcoholismo que presentaba.
Si bien, como lo aseguró el ineficiente portavoz de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, que a todos les puede pasar esto porque quizás se encontraba una en una situación personal complicada, lo que a este reflexivo funcionario se lo olvidó advertir y que todo mundo se lo recordó en las redes sociales, es precisamente que para todo hay un momento y un lugar.
Y precisamente para hacer este tipo de afirmaciones, todo indica que al titular CCOM, no midió las consecuencias de sus declaraciones, pues pareciera que, más que a nombre de la mandataria estatal, realizó declaraciones a nombre de todos los borrachos del mundo, intentando justificar lo que solo un alcohólico diría su par.
Pero no solo eso, pues con la postura asumida por el funcionario que,-insisto- representa la postura de la gobernadora más votada de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, pareciera que su intención fue normalizar el hecho de que cualquier servidor público pueda emborracharse a toda hora del día, terminar tirado sobre la calle con la camisa oficial y hasta conducir unidades oficiales en ese estado, como si este actuar se tratara de un momento anecdotario que a todo mundo le puede pasar y que no debe tener consecuencias.
Psicológicamente, se ha demostrado que solo una persona que es proclive al consumo excesivo de alcohol, justifica su problema a través de una serie de mecanismos que distorsionan la realidad para protegerse del dolor, la vergüenza y el miedo de su adicción y, básicamente, por su problema con el manejo de las emociones que conllevan a la negación del problema y la construcción de una falsa realidad, por lo que justificar este tipo de actitudes, es algo que no puede ni debe ser tolerado en ningún sector de la sociedad, mucho menos en la administración pública.
De ahí que la equivocada declaración de Antonio Martínez Velázquez, sólo generó indignación, malestar, hartazgo y reforzó el malestar de la población en contra del ya muy cuestionado actuar del gobierno lorenista, donde priorizan más la protección de intereses internos por encima de la rendición de cuentas y la confianza ciudadana, pues defender lo indefendible cuando las acciones son injustas, abusivas o corruptas, nunca enaltece al defensor, sino que lo exhibe como alguien similar, ya que en esos casos hasta el silencio parecería más digno sino se va actuar con firmeza.
Y si usted cree que eso le puede pasar a cualquiera, basta recordar algunos de los hechos más recientes de funcionarios que fueron sorprendidos cuando se encontraban totalmente alcoholizados, como fue el del ex director Administrativo del ayuntamiento de Apizaco, Sergio Mejía Piña, quien después de provocar un accidente de tráfico mientras conducía bajo los efectos del alcohol, al ser detenido y llevado a los separados, envalentonado, agredió física y verbalmente a los policías, dejando a uno de ellos severamente golpeado y aunque el alcalde abarrotero intentó de protegerlo, cuando el caso salió a la luz pública, Javier Rivera se vio obligado a despedirlo a pesar de haber sido un recomendado de un Secretario de Estado.
En junio de este año, un trabajador del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) fue captado consumiendo cervezas en la vía pública mientras utilizaba una camioneta oficial de la institución, lejos de haber una sanción, fue protegido; un mes antes, regidores del municipio de Santa Cruz Quilehtla fueron exhibidos en un video que se hizo viral consumiendo supuestamente bebidas embriagantes en la vía pública y en horario laboral, además de que usaban un vehículo oficial, tampoco pasó nada.
Uno de los casos más emblemáticos, fue el del presidente municipal de Mazatecochco, Emilio González Cortés, quien juntó con algunos regidores y directivos, fueron exhibidos en redes sociales por consumir alcohol en plena sala de Cabildo del ayuntamiento y a casi un año de los hechos, su proclividad al consumo de las bebidas embriagantes le ha generado muchos problemas, entre ellos el robo de unidades vehiculares por andar en sus parrandas, entre otros.
En junio de 2024, por manejar y escandalizar en la vía pública, en evidente estado de ebriedad, trabajadores del desaparecido Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Tlaxcala, fueron detenidos e ingresados a los separos municipales de Tlaxcala junto con dos unidades oficiales, fue de los pocos casos donde hubo consecuencias porque fueron despedidos.
Recientemente, el presidente municipal de San Juan Huactzinco, Eberth Robles Ocotzi, fue exhibido cuando después de acudir junto con los integrantes de su Cabildo a emborracharse en un bar de Zacatelco, ya con alcohol en sus venas, se envalentonó y decidió hacer gala de su fuero para huir del lugar sin pagar la cuenta.
Como se puede observar, el consumo excesivo de alcohol, sobre todo en quienes son funcionarios públicos, es una de las peores combinaciones, de ahí que justificar su consumo en horario laboral resulta una práctica inaceptable que conlleva a graves consecuencias y aludir a problemas de tipo personal, de ninguna manera son motivos que validen su comportamiento.
Por si eso fuera poco, el consumo de alcohol afecta la toma de decisiones y la coordinación, lo que puede provocar accidentes en el lugar de trabajo; deteriora el ambiente laboral al crear un espacio poco profesional e insalubre, afectando la moral y la productividad, además de disminuir el rendimiento y la confianza.
Si bien, el Código de Ética de la Administración Pública de Tlaxcala no menciona explícitamente la prohibición del consumo de alcohol, sí lo hace de manera indirecta a través de los principios de conducta como la legalidad, la honradez y la eficiencia, pues dicho documento advierte que el consumo de sustancia nocivas afecta la capacidad de desempeño, por lo que es contrario a estos principios.
Por ello, intentar normalizar ese tipo situaciones como lo pretende hacer el vocero de la gobernadora de Tlaxcala, resulta una pésima señal, pues al paso que va, en el próximo “diálogo circular” saldrá a justificar el incremento desmedido de la inseguridad en la entidad y seguramente dirá que los asesinatos, secuestros, asaltos, robos a casa-habitación, a transeúntes, robo de automóviles, embolsados, decapitados, solo por mencionar algunos delitos, es algo normal que le pasa a cualquier estado y que los ciudadanos deberá tomar en cuenta que quizás sus funcionarios atraviesan por una situación personal complicada.
Así las cosas, en el Gobierno del Estado.
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