Mientras la oposición no pierde oportunidad para presumir ínfimos repuntes en las preferencias electorales, un deslucido relanzamiento y dudosos crecimientos en sus padrones de militantes, Morena sigue consolidando y apapachando una amplia estructura cuya bases se localiza en los padrones de los diferentes programas sociales tanto federales como locales que le permite captar los votos que requiere para seguir conservando el poder.

 

 

Resulta ridículo ver cómo el PRI vaticina su renacimiento con el respaldo de 12 mil militantes en Tlaxcala cuando los verdaderos operadores electorales del ex partidazo ligados al ex gobernador Mariano González Zarur ya aceptaron fungir como coordinadores distritales y municipales de las aspiraciones de la senadora de Morena, Ana Lilia Rivera Rivera.

 

Hace aproximadamente un mes fueron varios ex priistas que sin ningún rubor aceptaron sumarse al proyecto de Rivera y Morena. Entre ellos anote usted a los ex secretarios de Gobierno y Educación en la época del hacendado gobernador conocido como “Manchis”, Ernesto Ordoñez Carrera y Tomás Munive Osorno, respectivamente.

 

Obviamente también está incluido el becerro Mariano González Aguirre, el ex diputado local Silvestre Velázquez Guevara y la operadora y ex funcionaria estatal Maricela Cuapio Cote, entre otros más.

 

En el caso del PAN, su relanzamiento como partido prácticamente pasó inadvertido y hoy sigue padeciendo localmente la falta de liderazgos y figuras que resulten atractivas para los electores tlaxcaltecas. Nadie cree que ese instituto político se abrirá a los ciudadanos y menos que los candidatos y las candidatas saldrán de la sociedad civil y de sus sometidos militantes, cuando está comprobado que las nominaciones para los diferentes cargos de elección popular siempre terminan en manos de los amigos, familiares y recomendados.

 

Hasta ahora, ni el PRI, ni el PAN pintan para dar una pelea en los comicios del 2027. Los resultados de las últimas encuestas los ponen fuera del rango de competencia y con pocas posibilidades de lograr un despunte importante en los próximos meses.

 

Lorena Cuéllar Cisneros tuvo mucha razón cuando el pasado sábado afirmó que Morena y la Cuarta Transformación eran invencibles en Tlaxcala, pues durante su discurso por la celebración de cuatro años en el poder en la entidad esbozó por qué están confiados en que mantendrán el control del gobierno del estado.

 

Según ella, en la actualidad nueve de cada diez hogares tlaxcaltecas reciben un apoyo directo del gobierno estatal o federal, lo que en términos reales implica que hoy en día se está beneficiando a 307,419 viviendas donde se calcula que viven más de un millón de personas.

 

Esa es la fortaleza que Morena utiliza y aprovecha para arrasar en las elecciones, al menos en el ámbito federal y estatal, porque en los comicios para alcaldes y presidentes de comunidad ha tenido problemas para mostrar su dominio en la mayoría de los 60 ayuntamientos.

 

Lo anterior sin duda facilita el trabajo electoral de Morena y sus candidatos y candidatas, quienes no necesariamente necesitan ser populares o carismáticos para ganar las elecciones, pues simplemente se vuelven competitivos por el hecho de ser los aspirantes del partido guinda.

 

Por cierto, le cuento que en el tracking que llevan a cabo en la entidad las diferentes casas encuestadoras sobre las preferencias de los aspirantes morenistas para la candidatura al gobierno de Tlaxcala se mantiene sin cambios y confirma lo que ya es un secreto a voces, es decir, que la senadora Ana Lilia Rivera las encabeza y que ninguno de sus rivales está con posibilidades de disputarle la nominación.

 

Los resultados arrojan que la segunda posición sigue siendo para el presidente municipal de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García, quien se encuentra estancado porque desde hace ocho semanas dejó de crecer.

 

Así los números de la sucesión.

 

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