Con casi cuatro meses de retraso, este sábado los lorenistas arroparán a su líder, la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros, quien seguramente aprovechará para hacer un balance y presumir las obras y acciones de su administración.

La gobernadora de Tlaxcala siente que ha cumplido y que ha hecho un buen trabajo, lo cual será avalado por su estructura que se volcará en porras y alabanzas que muy probable cocharán con ciertos reclamos, críticas y señalamientos de ciudadanos y opositores que no están contentos con el actual gobierno.
El mensaje político de Lorena Cuéllar será importante, porque no sólo podría dar señales para que los lorenistas lleven a cabo la cargada con el aspirante o la aspirante a sucederla y darle continuidad a su grupo, sino para establecer la ruta que seguirán para evitar que la designación del candidato o la candidata de Morena al gobierno caiga en alguien ajeno a su círculo de influencia.
Los lorenistas deberán demostrar su capacidad de movilización y llenar hasta el tope la plaza de toros de Apizaco. Será su última oportunidad de dejar en claro que son la estructura que funciona, que lleva votos y que ha sido leal.
Los tlaxcaltecas tendrán la oportunidad de evidenciar que los funcionarios foráneos encabezados por el morelense secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, son buenos para cobrar, pero no para operar y y dar resultados.
Solo para que tenga un dato, cuentan que en la administración estatal hay entre 340 y 400 funcionarios foráneos, mismos que cobran de jefes de Departamento para arriba, situación que evidencia que han sido más que consentidos por encima de los lorenistas.
Son cuatro años y casi dos meses de trabajo y resultados que ha logrado y obtenido el gobierno de Lorena Cuéllar. Negar que no se han tenido avances sería mentir, pero tampoco se puede ocultar que sigue habiendo problemas, que hay rezagos y que el estilo adoptado por la mandataria no gustó a muchos.
Muchos esperaban que Cuéllar Cisneros no solo llegara a la recta final de su administración con el poder y control que ostenta y que ninguno de sus antecesores logró, sin embargo algo le falló porque la mayoría de los ciudadanos y las ciudadanas no aprueban su gobierno.
Y me queda claro que algo o alguien se equivocó porque siete de cada diez tlaxcaltecas avalan la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y porque casi seis de cada diez ciudadanos con credencial para votar quiere que Morena siga gobernando Tlaxcala.
La celebración de cuatro años de la llegada al poder en la entidad de Morena con Lorena Cuéllar tendrá su toque de nostalgia, pues la cuenta regresiva para entregar el mando ya comenzó y es la hora que no existe certeza de que una de las corcholatas lorenistas tiene asegurada su nominación para darle continuidad al actual grupo.
Cada vez quedan menos oportunidades para festejar y celebrar. Concluyó la conmemoración de los 500 años de la Fundación de la Ciudad de Tlaxcala y ésta pasó sin pena ni gloria.
El sábado será la fiesta lorenistas para después celebrar el arranque de la penúltima feria de Tlaxacala que organizará la actual administración y finalmente en diciembre será llevará el cuarto informe de gobierno.
A partir del 2026 la atención estará centrada en la designación del candidato o la candidata al gobierno de Tlaxcala, de ahí que la mandataria Cuéllar irá perdiendo interés de sus colaboradores y poder porque seguramente se conocerá quién será su sucesor o sucesora a mediados del siguiente año.
Lo anterior es una realidad que nadie podrá evitar.
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