A 19 meses de las elecciones para elegir gobernador o gobernadora, diputados federales y locales, así como alcaldes y presidentes de comunidad, la oposición sigue sin encontrar los perfiles ganadores que se vayan perfilando a dar competencia y crear posibilidades de ganar los diferentes cargos de elección popular que estarán en juego.

 

 

El dilema y problema de Morena, actual partido en el poder en Tlaxcala, se circunscribe en dos variables, la primera es que hasta ahora con cualquier candidato o candidata ganaría sin problemas la gubernatura de Tlaxcala y la segunda es que para garantizar lo anterior deberá garantizar la unidad y evitar una incisión o fractura que termine fortaleciendo a la oposición.

 

De acuerdo con diversas encuestas que han permitido elaborar algunos análisis de prospectiva, ningún partido diferente a Morena tiene, por el momento, posibilidades de disputar no sólo la gubernatura, sino la mayoría del Congreso del Estado y las tres diputaciones federales, siendo los resultados cambiantes para los ayuntamientos y las presidencias de comunidad que se espera que los institutos políticos de oposición y aliados al partido guinda logren algunos cotos de poder.

 

La senadora priista Anabell Ávalos Zempoalteca sigue siendo la única aspirante con proyecciones de crecimiento y de competencia, porque el resto de los contendientes que se mencionan como los panistas Miriam Esmeralda Martínez Sánchez y Juan Carlos Sánchez García, suman mínimos apoyos ciudadanos que están lejos de ubicarlos en una zona de lucha, tal y como le pasa al cuasi abanderado de Movimiento Ciudadano, Delfino Suárez Piedras alias «El Changuito».

 

Otro militante del PRI que quiere pero que sigue sin despegar es el actual dirigente del ex partidazo, Enrique Padilla Sánchez. El PRD parece que no tendrá otra opción más que recurrir a la figura de su actual líder, Juan Manuel Cambrón Soria, participación que será positiva más que negativa porque le meterá jiribilla y argumentos durante la campaña que seguramente serán demoledores para Morena y su candidato o candidata a la gubernatura.

 

El PAC, el partido de la familia Ortiz, llevará hasta el final su decisión, es decir, si en el camino logra una buena negociación probablemente se sumará a la alianza electoral que Morena establecerá con sus eternos aliados el PT y el PVEM, pero si no participará sólo y hará hasta lo imposible por mantener el registro y tratar de asegurar una diputación local.

 

Nueva Alianza, Fuerza por México y Redes Sociales Progresistas no tienen claro cuál será su futuro y si Morena nuevamente les abrirá la opción de ir en alianza parcial como pasó en los comicios del 2024, ya que eso dependerá de quién sea el próximo candidato o candidata del partido guinda.

 

Si el abanderado es el actual alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García o algún otro lorenista, esos partidos locales tienen posibilidades de ser considerados, pero si la candidata es la senadora Ana Lilia Rivera Rivera serán excluidos y marginados, por lo que en los comicios del 2027 no se descarta que vayan solos a esa aventura electoral que, de no llegar preparados, podría implicar su desaparición.

 

El tiempo es un factor que empieza a jugar en la sucesión y por lo que se observa tenderá a afectar más a la oposición que sigue sin encontrar los liderazgos que emocionen y motiven a los tlaxcaltecas a ir por un cambio de partido.

 

Pero en Morena no todo es miel sobre hojuelas, ya que existe el riesgo latente de división y que el malestar de los militantes tlaxcaltecas se incremente, sobre todo cuando priistas de muy mala reputación hoy pretenden acaparar no sólo el reflector sino cargos públicos como es el caso del ex gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez y su hermano Fabricio Mena Rodríguez, secretario de Turismo, así como Mariano González Aguirre, hijo de ex mandatario priista Mariano González Zarur.

 

Por lo pronto, hay que ver cómo se mueven las piezas de ajedrez y cuáles son sus consecuencias.

 

O usted qué piensa.

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