Después de la afortunada suerte que tuvo la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala en la detención de dos involucrados en el asesinato del ex rector de la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT), Humberto N. y de su amigo César Alejandro N., las investigaciones para llevar ante la ley a los presuntos responsables han avanzado, lo malo que existen muchas dudas e interrogantes que nadie quiere aclarar y contestar.

 

 

Hasta ahora se sabe que los dos detenidos Juan N. y Mauricio N. de 20 y 21 años, respectivamente, mismos que fueron atrapados infraganti mientras manejaban la camioneta Volkswagen Tiguan propiedad del ex académico de la mencionada Universidad, habrían aportado elementos para que el domingo por la noche se efectuaran dos cateos en igual número de viviendas del municipio de Apizaco, donde al parecer se detuvo a otro de los involucrados en el violento crimen registrado la madrugada del pasado 2 de octubre.

 

Los operativos se ejecutaron en una vivienda de la avenida 20 de Noviembre y en otra localizada sobre boulevard La Libertad de la insegura ciudad rielera. En ambos ejercicios se aseguraron dos vehículos una camioneta Jeep Sahara color gris y un automóvil Audi Q3 color gris, así como dos pantallas de televisión y botellas de alcohol que presuntamente fueron sustraídas de la casa del ex rector.

 

Uno de los inmuebles cateados se localiza a un costado de la panadería La Concepción y se presume que la vivienda asegurada era rentada por el empresario propietario de ese negocio, situación que obviamente ha generado rumores y especulaciones.

 

Han pasado 6 días y la Fiscalía no ha emitido ninguna información que revele el avance de las investigaciones y proporcione detalles de los criminales involucrados.

 

No se sabe si la banda está integrada por tlaxcaltecas o foráneos, ni cuántos miembros la componen. Se desconoce quién es el cabecilla y desde cuando estaba operando en Apizaco y sus alrededores. Tampoco se tiene claro si los inmuebles cateados funcionaban como casas de seguridad o si éstos eran utilizados por los criminales para vivir y ocultar los vehículos robados.

 

Es la hora que no se tiene claro el móvil del asesinato del ex rector de la UTT y cuántos atracos más cometieron en la entidad las personas detenidas.

 

Los apizaquenses están preocupados y temerosos de que cada vez haya más indicios de que los criminales llegaron para quedarse. En el 2020 las autoridades detuvieron en Apizaco a Óscar N. alias “El Loco” Téllez un conocido criminal dedicado al huachicol entre otras actividades ilícitas, quien de inmediato fue trasladado al vecino estado de Puebla.

 

El 14 de noviembre del 2024 en un operativo federal fue aprehendido Alberto Guzmán García, conocido como “Termi”, quien se encontraba realizando una extorsión. Unos días después también cayó su cómplice Carlos Eduardo Chavarría Contreras, quien tenía una casa de seguridad en la colonia Lomas de Apizaquito.

 

Ambos eran integrantes de una célula criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación dedicada al secuestro, homicidio, extorsión y robo de vehículos. En la acción se aseguraron 14 armas largas, 23 chalecos balísticos, 60 cargadores, equipo táctico y dosis de droga de mariguana y crystal.

 

Se les acusó de tener relación en el asesinato de Julián Abed Muñoz Berruecos, alias “El Lobo”, ocurrido en noviembre de 2024 en una plaza comercial de Apizaco y que era conocido como un importante distribuidor de estupefacientes.

 

En mayo de este año se llevó a cabo otro aparatoso operativo policiaco que buscó desarticular una célula delictiva con cateos simultáneos que se efectuaron el fraccionamiento Jardines del Sur y la Privada Benito Juárez, Primera Sección, del fraccionamiento Villas del Pilar, en San Luis Apizaquito.

 

La acción de la justicia dejó la detención de tres personas presuntamente vinculadas a la organización criminal conocida como “Los Brujos”. Entre ellos se encontraba Javier N., de 32 años de edad, hermano de Geovanni N., alias “El Trompas”, identificado como ex líder de la banda, quien fue aprehendido en febrero del 2025.

 

Aunque hay claros indicios que evidencian que el crimen organizado opera y está asentado en Apizaco, las autoridades estatales y municipales siguen negando ese problema que, como se puede observar, va en aumento, situación que tiene muy preocupados a los habitantes que se sienten inseguros y desprotegidos.

 

Algo tiene Apizaco que el crimen organizado siempre busca tener presencia y operar en esa ciudad que es un punto clave para el desarrollo de varios municipios que se ubican en su alrededor.

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