A tres meses de que concluya el año, las tendencias de los aspirantes y aspirantes que se disputan la candidatura de Morena al gobierno de Tlaxcala siguen sin cambios significativos, es decir, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, sigue a la cabeza en las preferencias y sin ningún competidor o competidora que le genere alguna preocupación.

La estrategia del actual grupo en el poder simplemente no funciona, pues por más que los lorenistas lanzan y promueven a sus “corcholatas”, éstas no sólo se mantienen rezagadas en las encuestas, sino que tampoco logran quitarle puntos a la puntera que sigue registrando un crecimiento mínimo, pero al fin crecimiento.
Los estudios realizados en este mes que hoy concluye, arrojan que Ana Lilia Rivera se ubica a la cabeza con una preferencia que va de los 42 a los 45 puntos, sacando una diferencia de más de 25 puntos porcentuales a sus más cercanos competidores.
La presencia y fuerza de la senadora tlaxcalteca no es ficticia, su estrategia de recorrer el estado para sostener asambleas informativas le está dando resultados, ya que cada vez son más concurridas demostrando que tiene aceptación de los ciudadanos y las ciudadanas.
Otro dato importante, es que Ana Lilia Rivera ha trabajado y operado para ganar un número importante de comités seccionales de Morena, proceso que concluirá en octubre en donde se espera que ya estén instalados los 631 órganos que se propuso crear la dirigencia nacional del partido guinda.
Se estima que la aspirante morenista podría controlar o tener influencia en más de 300 comités seccionales, algo que ninguna de las “corcholatas” lorenistas podría presumir, porque como se lo he comentado en otras ocasiones se sigue fragmentando la fuerza que tiene ese grupo que además enfrenta un golpeteo interno que al final sólo los perjudica a ellos.
Ana Lilia Rivera sigue la ruta que en la sucesión pasada tuvo la hoy gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, quien siempre encabezó las preferencias en Morena y pese a que llegó a tener una competencia real en la figura de Dulce Silva Hernández, nunca dejó de ser la favorita para convertirse en la candidata oficial de su partido.
Por supuesto que Lorena Cuéllar busca dejar a un sucesor o una sucesora, sin embargo no será un proceso fácil ni cómodo, pues sus “corcholatas” no despejan ni crecen, lo que aunado al malestar de los ciudadanos por su administración se ve complicado que vaya a conseguir ese objetivo.
Los aspirantes lorenistas se mueven de manera acotada y sin la libertad que quisieran, toda vez que todos son funcionarios estatales o federales, situación que los limita porque sólo pueden hacer reuniones los fines de semana y cuidar sus expresiones bajo el riesgo de ser acusados de estar violando la ley.
Dudo que alguna “corcholata” quiera renunciar y dedicarse de tiempo completo a trabajar por conseguir la candidatura de Morena, porque nadie quiere arriesgar y mostrar que tiene la capacidad de crecer y competir con la senadora Ana Lilia Rivera.
O usted cree que Josefina Rodríguez Zamora, actual titular de la Secretaría de Turismo federal, dejará su cargo y perderse la inauguración de la Copa del Mundo que será inaugurada en la Ciudad de México el 11 de junio, cuando será el mejor escaparate que tendrá para presumir su trabajo como funcionaria de gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo.
El alcalde capitalino Alfonso Sánchez García solicitará licencia por tiempo indefinido para dedicarse de lleno a consolidar sus aspiraciones o se mantendrá en el cargo al no ver las condiciones para realmente convertirse en el abanderado de Morena al gobierno del estado.
El tiempo avanza y las tendencias de los aspirantes no cambian sustancialmente. El plazo para que los lorenistas recompongan su estrategia está por agotarse y si no se aplican en unos meses lo podrían estar lamentando al ver que no lograrán la ansiada continuidad.
Al tiempo.
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