Una cachetada con guante blanco fue la que recibió el gobierno lorenista por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que reveló los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025.

 

 

Porque simplemente tira a la basura el desgastado discurso oficial de que Tlaxcala es el estado más seguro del país y que en esa materia la entidad ha logrado resultados históricos que ninguna otra administración estatal había alcanzado.

 

Los datos del mencionado estudio representaron una cubetada de agua fría para la mayoría de los soberbios funcionarios lorenistas que por un momento vieron la realidad que los tlaxcaltecas perciben, pero que casi de inmediato rechazaron, negaron y maldijeron porque según ellos no corresponden a la “verdad” que ellos manejan y tienen.

 

Tlaxcala ocupó en 2024 el tercer lugar nacional en la tasa de víctimas de delito por cada 100 mil habitantes, con 30 mil 498 casos, es decir, sólo se ubicó por debajo del Estado de México que ocupó el primer lugar con 34 mil 851 víctimas seguida por la Ciudad de México con 30 mil 804.

 

De acuerdo con los datos del INEGI, Tlaxcala la entidad más pequeña del país casi alcanza los niveles de inseguridad de las urbes más pobladas de México y con el mayor desarrollo económico del país.

 

La información que obtuvo el INEGI a través de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2025 fue presentada la semana pasada en la mesa de seguridad que suelen presidir los funcionarios lorenistas en las modernas pero recientemente inundadas instalaciones del C5i que no soportaron los últimos aguaceros. Ahí el protagónico vocero del gobierno de Tlaxcala, Antonio Martínez Velázquez, no perdió la oportunidad para restregar los datos al foráneo secretario de Seguridad Ciudadana, Alberto Martín Perea Marrufo y a la “multifacética» fiscal General de Justicia, Ernestina Carro Roldán.

 

El secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, se salvó porque la semana pasada se ausentó de sus labores por problemas de salud.

 

Y como la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros también estuvo desaparecida, no les quedó otra a Perea Marrufo y a Carro Roldán más que descalificar la información y recurrir a la estrategia del ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que ellos tienen otros datos.

 

Los funcionarios como Alberto Martín Perea y Ernestina Roldán podrán decir misa, pero después de cuatro años de la actual administración la percepción casi generalizada que existe en Tlaxcala es que el problema de la inseguridad se ha agravado y más cuando llegó a la entidad el servidor público foráneo y su equipo, que como ya se ha comprobado en otros estados del país los integrantes de la Marina no son ajenos a la corrupción y menos a ligarse con criminales como se está viendo con el escándalo del “huachicol” fiscal.

 

Sobre la Fiscalía que se puede decir cuando está más que comprobado que fracasa en los casos que arma o que se dedica a fabricar culpables. La gran mayoría de los ciudadanos coincide en que los verdaderos criminales siguen operando con total libertad a lo largo y ancho de la entidad. Si Ernestina Carro se concentrara más en su trabajo y no en andar en grillas e intrigas para conseguir, hablándole al oído a su amiga la mandataria, buenos cargos a sus familiares como hermanos, hija y sobrinos, quizá otros serían los resultados.

 

Pese a que hay evidencias y datos que demostrarían que las cifras que manejan los funcionarios lorenistas están manipuladas para engañar o vender espejos, lo más probable es que el discurso oficial sobre que somos uno de los estados más seguros del país no cambiará, al contrario se reforzará pero sin tener ningún efecto positivo para modificar la percepción entre el imaginario colectivo que cada vez se decepciona más de sus autoridades.

 

El talón de Aquiles del gobierno lorenista es la seguridad.

 

La percepción ciudadana así lo confirma y sencillamente ya no se puede negar u ocultar.

 

O usted qué opina.

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