Sin ninguna estrategia definida y con un grupo en el poder desbalagado, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros intenta jugar a la gran electora del candidato o la candidata de Morena a sucederle.

 

 

El miércoles por la noche durante una cena con la mayoría de los sumisos y domesticados presidentes municipales, la mandataria volvió a cambiar el guión de su sucesión al presentar no sólo a dos aspirantes, sino a cinco que, según ella, cuenta con su aval y bendición para llevar a cabo actividades proselitistas sin importar que todos sean funcionarios públicos estatales o federales.

 

La reunión fue presidida por Lorena Cuéllar que estuvo flanqueada por la única aspirante mujer Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo federal y el rebelde Homero Meneses Hernández, titular de la Secretaría de Educación Pública. A la esquina de la mesa fue ubicado Alfonso Sánchez García, alcalde capitalino que al parecer perdió su estatus de “delfín”.

 

En otro extremo se sentó el aspirante disciplinado Carlos Luna Vázquez, delegado federal de Programas para el Bienestar en Tlaxcala y más allá se dejó ver el candidato de relleno Carlos Augusto Pérez Hernández, director del Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala.

 

Ante casi los 60 alcaldes y alcaldesas que asistieron al cónclave, Lorena Cuéllar cambió su discurso para presentar a sus cinco “corcholatas”, dejando atrás sus dichos de que sólo jugaría con Josefina Rodríguez y Alfonso Sánchez.

 

Según la mandataria, no existe línea y ninguna instrucción para apoyar a alguien en especial, pues los presidentes municipales tendrán la libertad de respaldar el proyecto que quiera siempre y cuando contribuyan a mantener la unidad.

 

En el olvido quedaron los discursos de que Morena es un partido diferente, pues las “corcholatas” tuvieron su oportunidad de presentarse y esbozar el proyecto que cada uno propone. Carlos Luna apeló a conservar la unidad porque si se mantiene serán invencibles. Carlos Augusto Pérez se refirió a los héroes de la Independencia y pidió seguir su ejemplo para consolidar la Cuarta Transformación. Homero Meneses aplaudió este ejercicio democrático, así como la libertad y la decisión de frenar imposiciones del aspirante morenista a la gubernatura.

 

Josefina Rodríguez destacó el liderazgo de la gobernadora Cuéllar y el de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo y Alfonso Sánchez tuvo un arranque de honestidad y reconoció que ya se la había olvidado lo que le habían dicho que expresara en el encuentro nocturno, el cual representó una gran violación a la ley pero que seguramente nadie investigará ni denunciará.

 

El lapsus del otrora “delfín” es entendible, porque seguramente no le cayó nada bien que lo hayan puesto a competir y que haya comprobado que, al menos en esa noche, dejó de ser el favorito de la mandataria.

 

No faltaron los alcaldes lambiscones que de inmediato intentaron quedar bien con Lorena Cuéllar como el de Apizaco, Javier Rivera Bonilla, el de Apetatitlán que llegó al poder por el PAC, Azain Ávalos Marbán, la de Ixtenco la morenista Aline Lazo Caballero y el de Nativitas, Óscar Murias Juárez, quienes palabras más palabras menos expresaron que estaba asegurada la continuidad del lorenismo porque la mandataria era una gran líder que todos seguirán.

 

No faltó el edil prudente e inteligente que optó por no llegar a la cena que antes de la media noche ya había terminado. Se trata del verde ecologista Salvador Santos Cedillo, presidente municipal de Huamantla, quien decidió marcar distancia y jugar sólo en la sucesión gubernamental de Tlaxcala.

 

Ante tal reunión surgen muchas preguntas que ojalá alguien responda.

 

¿Se vale utilizar la Casa de Gobierno para encabezar reuniones con tintes partidistas y políticos para designar al candidato o la candidata de Morena a la gubernatura?

 

¿Renunciarán todas las “corcholatas” a sus cargos públicos para dedicarse de tiempo completo a la grilla o seguirán utilizando sus puestos públicos para promoverse?

 

¿Sabrá la presidenta de México Claudia Sheinbaum que su secretaria de Turismo está más enfocada en la sucesión que en su trabajo?

 

¿Josefina Rodríguez y Carlos Luna tendrán autorización de Sheinbaum Pardo para andar en un abierto proselitismo o sólo cuentan con el aval de la gobernadora Lorena Cuéllar?

 

¿Seguirán los morenistas diciendo que son diferentes cuando está más que claro que actúan y se comportan igual o peor como lo hacían los gobiernos del PRI, el PAN y el PRD?

 

¿La adversaria del grupo rival al lorenismo, la senadora morenista Ana Lilia Rivera Rivera, se inconformará o se quedará callada?

 

¿La líder nacional de Morena, Luisa María Alcalde Lujan, estará avalando tal comportamiento y absurda estrategia?

 

¿Qué pensará el ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya de tal reunión y de que su hijo haya dejado de ser el “delfín” de Lorena Cuéllar?

 

Hay otras muchas preguntas, pero por lo pronto veremos si alguien empieza a responder estas.

 

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