Si los escándalos que han envuelto al gobierno estatal en los últimos días no fueran suficientes, ahora la naturaleza también demostró que las administraciones morenistas no son tan diferentes a las han encabezado otros partidos, porque la ciudad y la entidad siguen demostrando el enorme rezago que se tienen en infraestructura urbana, la nula planeación y la escasa capacidad de las autoridades para atender emergencias provocadas por las fuertes lluvias.

El torrencial aguacero registrado el fin de semana y que afectó a diferentes municipios de la entidad, incluida la maltratada capital tlaxcalteca, nos volvió a ubicar en la realidad y a evidenciar que los ayuntamientos y el gobierno estatal optan por canalizar recursos públicos para proyectos de lucimiento, banales o basados en ocurrencias, porque no se atienden las verdaderas necesidades y urgencias que se tienen.
Por ejemplo, la actual administración lorenista junto con el gobierno federal invirtió en los últimos años cerca de 300 millones de pesos tan sólo en el zócalo y en algunas calles del centro histórico y sus alrededores sin dejar ningún beneficio palpable a los ciudadanos.
O dígame que dejó de bueno el proyecto turístico de los jardines del parque hídrico en el río Zahuapan y otras obras que se hicieron en el lugar, pues los fondos públicos se perdieron tras las fuertes lluvias registradas en el 2024. Lo peor es que el fallido plan costó 150 millones de pesos.
A lo anterior hay que agregar los más de 120 millones de pesos que se canalizaron durante el 2021 en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para el mejoramiento urbano del centro de Tlaxcala a través de la renovación de la Plaza Xicoténcatl y la Plaza de la Constitución, cantidad que al parecer no fue suficiente porque a principios de agosto de este año se anunció una nueva otra partida de 10.4 millones de pesos para la rehabilitación del zócalo capitalino que se vio afectado por las aguaceros que dañaron algunas piezas del piso.
El pretexto para volver a destinar fondos públicos es la celebración de los 500 años de la fundación de la Ciudad de Tlaxcala.
No se necesita ser genio para deducir que los ciudadanos de la capital hubieran preferido que el gobierno gastara tal cantidad de recursos públicos en el mejoramiento del drenaje, en el mantenimiento de calles y la pavimentación de más vialidades y avenidas, porque de nada sirve que el alcalde de Tlaxcala, el morenista Alfonso Sánchez García, muestre disposición en atender la problemática y en intentar hacer un buen gobierno, cuando la naturaleza le muestra el rezago y el abandono que ha tenido la ciudad por años.
Las calles y vialidades de la ciudad de Tlaxcala están destruidas, llenas de baches y en muchos de los casos están intransitables. Los últimos aguaceros han golpeado la endeble infraestructura urbana y han alentado las críticas al gobierno morenista de Sánchez García, quien también anda en busca de la candidatura del partido guinda al gobierno del estado.
Las afectaciones son millonarias y la escasez de recursos para enfrentar la problemática provocada por los desastres naturales será un grave problema, porque el malestar ciudadano contra el gobierno municipal y estatal va en aumento.
De los aspirantes a la candidatura al gobierno de Tlaxcala, Alfonso Sánchez es el que enfrenta más presión y desgaste, pues como alcalde capitalino está sometido a varios problemas relacionados con la inseguridad y en estos momentos con los daños provocados por las lluvias que han dejado severas afectaciones.
Pronto se verá la reacción de los capitalinos hacia la administración municipal de Sánchez García que tendrá que mostrar determinación y decisión para atender los estragos del fin de semana. Si lo hace seguramente el respaldo ciudadanos aumentará, pero si no da resultados inmediatos o en el corto plazo podría sufrir una caída en las preferencias al no verse capaz.
Quién diría que la naturaleza también jugaría en la sucesión.
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