Algo huele mal en Apizaco que nadie quiere investigar de qué se trata y qué lo provoca.

Primero se registró un secuestro express con la amputación del dedo índice de una persona que fue levantada en la ciudad rielera y casi tres días después la víctima fue abandonada en el municipio de Santa Cruz Tlaxcala.
El sábado, se supo de otro levantón en la comunidad de Santa Úrsula Zimatepec del municipio de Yauhquemehcan, sin que hasta ahora se sepa de su paradero del varón.
Y si bien la noche del sábado se pensó que el cuerpo tirado en las calles Aquiles Serdán entre Jesús y San Juan en Apizaco, podría corresponder al cuerpo del mencionado hombre, la mañana de ayer la Fiscalía General de Justicia del Estado lo descartó al informar que el cadáver con signos de violencia estaba catalogado en calidad de desconocido, sin embargo el hecho provocó una consternación entre los habitantes.
El miedo y zozobra que invaden a los apizatecas es entendible y hasta comprensible, pues en menos de 15 días se han registrado dos casos que evidencian problemas graves de seguridad en una de las principales ciudades de la entidad. Ayer durante la corrida de toros, los asistentes mostraron su malestar al abuchear al alcalde, Javier Rivera Bonilla, cuando un torero brindó un animal al morenista.
Hace unos días, para ser exactos el pasado 24 de abril, les comentaba que era necesaria por parte de las autoridades tlaxcaltecas una explicación clara de lo que estaba pasando en la ciudad rielera, porque el nivel que ya escaló la violencia resulta muy preocupante.
En los casos que nos ocupan, en ambos operó un comando armado, es decir, más de cuatro personas fuertemente armadas que, por medio de la violencia, subieron a las víctimas a vehículos en donde fueron trasladados a lugares que hasta el momento son desconocidos.
El hombre residente de Tetla que fue secuestrado en Apizaco y que por casi tres días permaneció privado de su libertad, estuvo cautivo en un inmueble que podría ser considerado como una casa de seguridad. Posteriormente y después de haber sido torturado y mutilado de un dedo de la mano, fue abandonado en Santa Cruz Tlaxcala.
El hecho del sábado que inició durante la mañana en Santa Úrsula Zimatepec del municipio de Yauhquemehcan, lugar donde un grupo de criminales con armas de grueso calibre subió a la víctima a una camioneta cerrada de color naranja ha generado múltiples especulaciones que refieren que el suceso podría estar ligado a la operación del Cártel Jalisco Nueva Generación. Y aunque hubo testigos y reportes inmediatos del ilícito, los delincuentes lograron escapar impunemente.
Sí la inversión millonaria para instalar el moderno Sistema Estatal C5i (Coordinación, Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo e Inteligencia) y los C2 (Centros de Comando y Control) en la mayoría de los 60 municipios de la entidad está justificada o no, es algo que no se sabe porque se desconoce si hay un seguimiento videograbado de los criminales y las víctimas.
Si existiera esa evidencia, quizás ya se habría utilizado para desmantelar y detener a esa peligrosa banda o bandas que está operando en Tlaxcala, porque dudo que no se quiera emplear la tecnología disponible para dar con los responsables de estos graves ilícitos.
¿Será que el equipo si funciona y aporta elementos para investigar y castigar delitos?
¿Hay grabaciones de los hechos pero éstas no son determinantes?
¿Es posible que en Tlaxcala circulen camionetas y vehículos con hombres armados sin que haya ninguna consecuencia?
¿La Fiscalía General de Justicia del Estado investiga los casos o no?
¿Qué avances tiene? ¿Qué pistas ya consiguió? ¿Los criminales son foráneos o locales? ¿Los tlaxcaltecas están seguros o deben preocuparse y moverse con precaución? ¿Ya opera en Tlaxcala un cártel? ¿Estamos seguros los tlaxcaltecas?
Estás y otras preguntas requieren respuestas urgentes.
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