Torpe y sin ningún recato, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros estaría convertida en una auténtica delincuente electoral con tal de cumplir su capricho de imponer a su delfín, Alfonso Sánchez García, como su sucesor.

 

 

Atrás quedaron los berrinches y los dramas que hizo en su etapa de priista, donde siempre se quejaba de que los gobernadores en turno de la entidad se metían en el proceso de su ex partidazo para designar candidatos, tanto que en una de sus rabietas y pataleos la llevaron a renunciar al PRI para ir al PRD donde con el impulso de Andrés Manuel López Obrador ganó el senado derrotando a su tío Joaquín Cisneros Fernández.

 

Disfrazada de izquierdosa y como buena simuladora de vivir en la medianía y ser honesta, Cuéllar Cisneros aterrizó en Morena donde se puso la camiseta guinda sin quitarse el chip y las mañas priistas, pues como mandataria no sólo ha desaparecido la separación de poderes en Tlaxcala, sino que ha impuesto como funcionarios, magistrados, jueces, diputados y alcaldes a puro político y profesionista de bajo nivel y perfil, tan chafas que por eso la entidad está hundida en la mediocridad y en la corrupción.

 

Contrariando las instrucciones y recomendaciones de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo y de la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde Lujan, en el sentido de que los gobernadores se abstengan de participar en los procesos internos del partido, la incongruente mandataria llevaría a cabo una burda y cochina operación para imponer, como lo dejó claro en la última reunión que sostuvo con los miembros de su gabinete legal y ampliado, al alcalde capitalino como futuro candidato del partido guinda a la gubernatura, porque según ella “lo que se propone lo logra a como de lugar”.

 

Por esa razón, ya puso a todo su gabinete a trabajar y a recorrer las calles para posicionar a Alfonso Sánchez, para lo cual ya invadió la esfera federal, pues el pasado domingo citó a los servidores de la nación en el salón Joaquín Cisneros Molina del recinto ferial de Tlaxcala para exigir a ese personal que trabajen y promueva a su delfín.

 

Los empleados de la delegación de la Secretaría de Bienestar fueron citados bajo el pretexto de partir la rosca de Reyes, sin embargo cuando ingresaron al festejo les retiraron los celulares y los obligaron a escuchar la cantaleta de Lorena Cuéllar que quiere por todos los medios impedir que la candidatura de Morena al gobierno de Tlaxcala recaiga en la actual senadora Ana Lilia Rivera Rivera.

 

Y tan obsesionada y desquiciada anda la señora Cuéllar que el zángano de su marido, Salvador Ballesteros Rodríguez, dejó momentáneamente, su galanteo de cuarta, los negocios al amparo del poder y el alcohol, para según él realizar la operación fina que permita concretar la hazaña de heredar el poder al presidente municipal de Tlaxcala.

 

Ayer habría sostenido una reunión en las instalaciones de la Casa de Gobierno con los coordinadores distritales y municipales que trabajaron en los comicios del 2021 durante la campaña de Cuéllar, mismos que hoy se desempeñan como funcionarios estatales. La instrucción fue contundente, redoblar esfuerzos y la movilización a favor del hijo del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya que se desempeña como alcalde capitalino.

 

La operación es tan chafa, rústica y ordinaria que más tardan los lorenistas en dar las instrucciones y las indicaciones de su ilegal estrategia violatoria de la ley, que en enterarse la dirigencia nacional de Morena y los funcionarios cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum de las anomalías e irregularidades que se están cometiendo en Tlaxcala con la venia y autorización de la mitómana Cuéllar Cisneros.

 

Los lorenistas están desesperados y no se dan cuenta que todos sus movimientos y acciones son reportados de inmediato no sólo al equipo de la senadora Ana Lilia Rivera, sino a las instancias nacionales del partido guinda.

 

Hay funcionarios estatales que simulan estar operando para Alfonso Sánchez, pero en realidad pasan toda la información al equipo contrario donde ya se han ido a formar y a reportar para, según ellos, garantizar su continuidad en la nómina dorada del gobierno.

 

También hay diputados locales que tienen influencia en Ixtenco que se andan vendiendo como operadores estrellas que aseguran tener el respaldo de 15 legisladores que están dispuestos a sumarse al proyecto de Ana Lilia Rivera.

 

En fin, los lorenistas en su afán de mostrar músculo y una gran operación están cometiendo errores que seguramente tendrán consecuencias. El domingo en las asambleas informativas de Morena por la defensa de la soberanía se presionó a los burócratas a asistir a ellas, acción que generó malestar y el rechazo al proyecto que pretende imponer a Alfonso Sánchez como el sucesor de Lorena.

 

Por lo que se percibe están destinados al fracaso.

 

Se niegan a aceptar que la mala fama de la gobernadora y su nivel de rechazo ciudadano son factores que en lugar de ayudar hunden más al delfín.

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