Quién pondrá orden en la sucesión de Morena en Tlaxcala.

Cuándo se establecerán las reglas y cuándo se definirán los aspirantes a la candidatura del partido guinda por la gubernatura de la entidad.
Son preguntas que suelen plantearse y que por desgracia no hay una respuesta que ayude a saber si el proceso interno de Morena tendrá reglas o si se convertirá en una vulgar lucha por el poder.
Por el descontrol y golpeteo que existe entre los morenistas que buscan esa nominación, se podría deducir que la dirigencia estatal encabezada por la “operadora estrella” del lorenismo, Marcela González Castillo, está rebasada y que su supuesto liderazgo está devaluado porque todo mundo hace lo que quiere y le conviene.
Después de que la líder nacional de Morena, Luisa María Alcalde Lujan, visitara a la entidad el pasado 22 de julio para dar su venia a los interesados en buscar la candidatura al gobierno de Tlaxcala para que iniciaran desde ese momento su trabajo de convencimiento a la militancia y a los tlaxcaltecas, el proceso interno del partido en el poder se ha venido enrareciendo no sólo entre los aspirantes, sino en detrimento de la imagen de la actual mandataria Lorena Cuéllar Cisneros y de su administración.
El pleito no sólo se ha hecho evidente entre los lorenistas que están enfilados a suceder a su jefa, es decir, entre el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora y el secretario de Educación Pública, Homero Meneses Hernández, sino que también incluye a la adversaria de la gobernadora Cuéllar, la senadora morenista Ana Lilia Rivera Rivera.
Y aunque no faltará quien diga que hay otros aspirantes a fines a la mandataria estatal como Carlos Augusto Pérez Hernández, director general del Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala (FOMTLAX), Carlos Luna Vázquez, delegado federal de Programas para el Bienestar en Tlaxcala y Marcela González, ex diputada local, lo real es que su boleto no les alcanzó para avanzar en el proceso y prácticamente han dejado de estar en el radar de la que toma las decisiones en la entidad.
Lo anterior ha derivado en campañas de desprestigio hacia Homero Meneses por considerar que puede desplazar políticamente hablando a Alfonso Sánchez. Hay evidencias que los ataques mediáticos estarían alentados, financiados y hasta propiciadas por Marcela González, quien al parecer no le importa que en esa acción perjudique a la gobernadora Lorena Cuéllar y a su gobierno, porque cuenta que la “brillante operadora” está empeñada en lograr que su esposo el alcalde capitalino se quede con la candidatura oficial de Morena.
Lo malo es que la “operadora estrella” estaría armando campañas negras que resultan petardos que sus plumas aliadas tratan de destacar como la gran noticia, pero que éstas no generan ningún impacto porque no tienen sustancia ni sustento.
En cambio, el alcalde de Tlaxcala sí estaría enfrentando acciones de desprestigio y críticas naturales y espontáneas por su acciones y decisiones, como el hecho de haber capturado y retirado perros callejeros que deambulaban por las calles del centro de la ciudad o el fuerte señalamiento que le hizo el presidente de comunidad de San Esteban Tizatlán, Porfirio Padilla Méndez, durante la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.
Aprovechando la presencia de la gobernadora Lorena Cuéllar, Porfirio Padilla no sólo acusó que un regidor del ayuntamiento capitalino se está apropiando ilegalmente de tierras de la comunidad y llevando a cabo la venta de lotes de manera irregular y con el aval de las autoridades, sino que lamentó que la actual administración municipal le haya reducido de 144 mil pesos mensuales que recibía de presupuesto en la gestión pasada a 66 mil pesos que les dan hoy y que son insuficientes para atender las necesidades de más de 12 mil habitantes.
Las calles de Tizatlán están destruidas, no hay dinero para llevar a cabo obras de electrificación ni para ampliar el drenaje porque estamos marginados y olvidados, palabras que resonaron fuerte y que los asistentes escucharon fuerte y claro.
Somos una comunidad indígena y ante tal discriminación el caso ya fue puesto del conocimiento a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo y ahora lo hacemos ante usted gobernadora Cuéllar para que intervenga y nos ayude, terminó exponiendo Porfirio Padilla.
Ahora falta que el presidente de esa comunidad enfrente una campaña de golpeteo sólo porque se atrevió a exhibir al actual ayuntamiento capitalino. Y no quiero decir que Alfonso Sánchez lo vaya hacer o lo ordene, porque me parece que es un político mesurado y abierto a la crítica, pero eso no quiere decir que su principal asesora no opte por realizar acciones de reprimenda contra el crítico de su marido por su osadía de quejarse ante la mandataria tlaxcalteca.
El ambiente sucesorio se está calentando y todos están aprovechando la ausencia de reglas y la falta de liderazgo para tratar de avanzar en su ambición de llegar al poder.
Un ejemplo claro es el de Ana Lilia Rivera que el miércoles por la mañana envió un comunicado de prensa que llevaba varios dardos envenenados, principalmente para la gobernadora Lorena Cuéllar.
La legisladora convocó a un cambio verdadero a través de una Revolución de conciencias que ya está en marcha, con el objetivo de que el gobierno sea ejercido con responsabilidad y eficiencia por personas comprometidas con el cambio democrático y no por aquellas que mudan de un partido a otro para buscar intereses particulares y de grupo.
“¿Ya no hay abuso, ya no hay corrupción, ya no hay impunidad? Tenemos que tener presente que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Los hechos que se observan pueden decepcionar a la gente, por eso estamos en un momento peligroso y eso nos obliga a que ahora más que nunca hagamos buenos gobiernos”, apuntó Ana Lilia Rivera.
Está más que claro que sí habrá una crítica severa de la actual administración es la senadora, quien seguramente arreciará sus señalamientos una vez que es evidente que los tlaxcaltecas están desencantados con el gobierno lorenista.
Finalmente, le cuento que mañana viernes será la cena y la entrega de premios que cada año organiza la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala. Se habla que también será una pasarela política porque asistirán los senadores Ana Lilia Rivera y José Antonio Álvarez Lima, además de otro de los aspirantes a la candidatura al gobierno, el discreto Oscar Flores Jiménez, secretario de Finanzas del Estado de México.
Será interesante ver si llegan al evento y cómo se desenvuelven.
********************************
Post Views: 6.381