La euforia lorenista ha pasado.

La nueva historia parece que ya no tiene nada de qué presumir.
Atrás quedaron los festejos que por tres años consecutivos se hicieron (2024, 2023 y 2022) para celebrar el triunfo de Morena y Lorena Cuéllar Cisneros en las elecciones del 2021 y por las cuales se conquistó la gubernatura de Tlaxcala.
Tampoco se oye que vaya a registrarse una celebración multitudinaria por el arranque del quinto año de la actual administración.
El cuarto año de gobierno de la mandataria tlaxcalteca tiene muchos matices y varias lecturas. A diferencia de otros gobernadores que han llegado a la cúspide del poder y listos para controlar su sucesión, a Lorena Cuéllar se le observa cansada y por momentos desencantada y hasta fastidiada.
Cansada porque sus esfuerzos y logros para transformar el estado no son reconocidos y porque a lo largo de su gestión se han tomado decisiones equivocadas que aceleraron su desgaste, como el fracaso de la instalación de un bar en la azotea del Museo de Arte de Tlaxcala, el desastroso plan del disque moderno sistema de transporte moderno denominado Autotren que resultó una burla para los ciudadanos, la puesta en marcha del insostenible «Proyecto de Desarrollo Turístico del Río Zahuapan» donde se invirtieron 150 millones de pesos que literalmente se los llevó el cauce de ese afluente, el cuestionado cambio a la Constitución del estado para facilitar la llegada a la Secretaría de Gobierno de un funcionario foráneo que ha venido sistemáticamente maltratando a los tlaxcaltecas y el caso de las diez lujosas camionetas blindadas cuyo escándalo está por cumplir un año.
Existe el rumor que los primeros días de agosto la gobernadora Cuéllar viajará a Colombia, país donde llevará a cabo una gira de trabajo, cuyos detalles aún no se conocen, pero se espera que pronto se hagan públicos los beneficios para la entidad de ese nuevo viaje al extranjero.
Lo que es un hecho, es que hasta ayer 30 de julio no se hablaba ni existía la propuesta de festejar el triunfo de Lorena Cuéllar como gobernadora y el inició de su penúltimo año de su administración.
El lorenismo está por entrar a la última etapa de disfrutar el poder en Tlaxcala, situación que pondrá a prueba la lealtad y el compromiso de los miembros de ese grupo que en unos meses más perderá su influencia, como en su momento les pasó a los menistas, a los marianistas, a los orticistas y a los anayistas.
Cuenta que el desánimo ya se empieza a percibir en la actual administración y que la mejor prueba de lo anterior se refleja con los artistas y eventos que se presentarán en la penúltima feria de Tlaxcala que estará bajó la responsabilidad del gobierno estatal, ya que si ese cartel se compara con el que estará en la feria de Huamantla se podrá observar una gran diferencia.
Sólo por citar un ejemplo, mientras al festival de las paellas del pueblo mágico de Huamantla se presentará Miguel Bosé, en las paellas de la feria de Tlaxcala se habla que se contará con el show de Matute, una banda mexicana de pop y rock alternativo que, si bien tiene su presencia, ésta no se puede comparar con la del cantante español.
Los lorenistas están tirando la toalla antes de tiempo y eso no se está viendo nada bien.
O usted qué opina.
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