Todo se está adelantando.

 

Hoy los correos electrónicos para denunciar abusos, excesos y presuntos actos de corrupción en dependencias estatales es la constante.

 

 

Por tal razón, poco a poco iremos desahogando esas denuncias que por obvias razones no son atendidas y menos investigadas.

 

Y me explico.

 

Durante años nos han dicho que el peor enemigo de una mujer es otra mujer.

 

Lo anterior tiene relevancia por lo que ocurre en la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno en manos de la ex funcionaria intachable, ex honesta y ex dama hierro, Isabel Maldonado Textle, quien después de dejar el Órgano de Fiscalización Superior para incursionar en la actual administración estatal su trabajo ha dejado mucho que desear.

 

Hoy la exigente y quisquillosa colaboradora de la mandataria Cuéllar no ve la corrupción y menos observa el uso de la estructura de las dependencias para hacer trabajo político a favor del aspirante morenista a la gubernatura, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.

 

Tampoco se percata de los sobreprecios en compras y en las obras públicas, menos se fija en el favoritismo que hay hacia ciertos proveedores foráneos, de ahí que menos ve las violaciones a la ley en los casos de nepotismo.

 

Sí Maldonado Textle no ve nada ni investiga nada, es evidente que por esa razón no atiende el acoso laboral y hasta sexual que, según la versión de varias trabajadoras, se estaría dando en su dependencia, donde olímpicamente han ignorado tres quejas (2026/00190, 2026/00215 y 55795/2026) que se han presentado en diferentes momentos.

 

A continuación el texto del correo.

 

“Hay varios señalamientos contra Cruz Martín Pérez Zecua, él es Jefe del Departamento de Normatividad de la Secretaría Anticorrupción, y lo que hace no es un caso aislado, hay un patrón de hostigamiento, abuso de poder y conductas incómodas hacia el personal, sobre todo hacia mujeres. He visto como se encima con algunas compañeras invadiendo su espacio personal, personalmente a mí me lo ha hecho.

 

Constantemente presiona e intimida, diciendo que tiene cercanía con la titular, María Isabel Delfina Maldonado Textle, y que si alguien no hace lo que él dice puede influir para que lo despidan.

 

Él mismo dice que ella solo escucha su versión, y eso ha generado mucho miedo en el área, porque ella no escucha a los demás o no investiga, él le puede decir lo que sea y ella le cree.

 

También hay varias compañeras incómodas por su forma de comportarse, incluyendo miradas insistentes y fuera de lugar hacia su cuerpo, lo cual es muy invasivo.

 

Además, no es la primera vez que pasa esto, el mencionado trabajó en el Órgano de Fiscalización Superior y ya tenía antecedentes por situaciones similares, de hecho lo despidieron del de esa área por un tema de acoso, pero ahí en el órgano es donde coincidió con la actual titular y aun así, ella sabiendo sus antecedentes lo mantiene y le da poder.

 

El ambiente ya es muy pesado, ya se empieza a temer por el trabajo, porque si no se hace lo que él ordene, amenaza con que se lo va a ir a decir a la contadora, de hecho hay compañeras que han terminado llorando por la presión y el trato.

 

Nadie quiere denunciar abiertamente porque aquí es común que la contadora ordene levanten actas administrativas falsas y den de baja rápido a la gente.

 

Por eso te escribo así. La intención es que esto se visibilice y se investigue, porque lo que está pasando es serio y se está permitiendo, más que nada por la titular, ya se metieron 3 quejas y ella ha hecho caso omiso, porque a pesar de que se supone que esta secretaría debería de proteger de todo eso, parece que ella lo fomenta.

 

Si son funcionarios de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, y la verdad es lamentable porque personalmente yo he revivido acercamientos físicos de su parte y después del rechazo hacia él, empezó a acosarme laboralmente, por eso lo mantengo a discreción porque si me da miedo perder mi trabajo y pues aun así la titular sabiendo cómo es esa persona y sus antecedentes pues lo trajo a laborar a la dependencia”.

 

Hasta aquí el correo.

 

Por qué no se ha investigado el caso y por qué las quejas son ignoradas, son preguntas que esperemos que conteste la impoluta Isabel Maldonado.

 

Es lo menos que puede hacer.

 

Si el colaborador es inocente y no es responsable de los señalamientos que recibe, por qué no se dice y se explica cómo se llegó a tal conclusión.

 

O no lo cree usted que sea necesario.

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