Desde hace meses, algunos presidentes municipales decidieron buscar alternativas que les permitieran evadir el yugo ejercido contra ellos por la revisión de sus cuentas públicas, el cual era utilizado por ciertos personajes con poder que manejan a los diputados locales para presionar o chantajear a alcaldes rebeldes o que intentaban moverse sin ninguna influencia.

 

 

Recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió una controversia constitucional donde determinó que los recursos federales que reciben los ayuntamientos no pueden ser fiscalizados por órganos de jurisdicción estatal, ya que esa atribución es exclusiva de la Auditoría Superior de la Federación.

 

La actual legislatura y la anterior decidieron establecer un férreo control sobre los presidentes municipales, para lo cual aprovechaban los informes técnicos y profesionales del Órgano de Fiscalización Superior para apretar políticamente a los ediles y obligarlos a mostrar obediencia ciega y a aceptar ciertos programas para obra pública impuestos y controlados desde el gobierno estatal.

 

Si la revisión contable arrojaba alguna inconsistencia o señalaba presunto desvío de recursos públicos, el asunto dejaba de verse en el ente fiscalizador porque entonces ya era controlado, manejado y hasta manipulado por personajes como el secretario de Gobierno de Tlaxcala, Luis Antonio Ramírez Hernández y la coordinadora en jefe de los legisladores locales, la dirigente estatal de Morena, Marcela González Castillo.

 

Son varios ex presidentes municipales y en funciones los que se han quejado de las amenazas que han recibido de los mencionados operadores del lorenismo para que dejen de hacer algo, para que se sometan a su voluntad o para que políticamente trabajen para el proyecto político del delfín, el alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, quien busca convertirse en el candidato de Morena a la gubernatura del estado.

 

Tanta era la presión que hubo ediles como el de Huamantla, Salvador Santos Cedillo, quien desde hace más de un año optó por entregar su cuenta pública a la Auditoría Superior de la Federación y no ante el Órgano de Fiscalización Superior.

 

El alcalde de ese pueblo mágico recurrió a una instancia diferente para ser fiscalizado y evitar probablemente el manejo político que ciertos personeros de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros le quieren dar a la revisión de las cuentas públicas.

 

Un ex presidente municipal que ya enfrentó las consecuencias de rebelarse y enfrentar a los enviados de la mandataria tlaxcalteca fue Hildeberto Pérez Álvarez, «El Cachorro», quien fue encarcelado y sentenciado por desviar fondos del ayuntamiento de Zacatelco.

 

Y el escarmiento fue tan bueno que hoy el hijo de ese ex alcalde, Hildeberto Pérez Maldonado, «El Puma», que aspira a gobernar Zacatelco, anda operando ciegamente el proyecto del esposo de Marcela González, el delfín Alfonso Sánchez.

 

Vienen tiempos de definiciones y no sería raro observar que uno que otro presidente municipal en funciones decida romper con los lorenistas para ponerse a trabajar a favor de otros aspirantes morenistas o para otros proyectos que sean ajenos a los intereses de Lorena Cuéllar, Luis Antonio Ramírez y Marcela González.

 

La rebelión ya comenzó y sólo es cuestión de tiempo para que las cuentas públicas dejen de ser el instrumento de chantaje y control.

 

La guerra de encuestas

 

Los dirigentes y dueños de Morena siguen alentando la división interna y polarizando a su militancia que, simplemente, no percibe reglas claras ni un liderazgo capaz de poner orden en el proceso interno para elegir a su candidato o candidata a la gubernatura de Tlaxcala.

 

Todo lo que aprobaron como pintar bardas, colocar lonas y espectaculares, así como los excesos en gastos y el uso de recursos públicos no se ha respetado, de ahí que el proceso de Morena es una burla para los tlaxcaltecas que observan cómo ese partido se comporta y hace lo mismo que el PRI, el PAN y el PRD.

 

La sucesión en Morena está tan amañada que hoy en día se puede constatar con la guerra de encuestas que se ha desatado entre los aspirantes. Algunas son creíbles y tienen consistencia, pero otras se ven manipuladas y sin rigor técnico y profesional, pero cuyos resultados son utilizados para tratar de engañar o cambiar la percepción que los electores de Tlaxcala ya tienen.

 

Pronto se llevará a cabo un análisis de los datos y de la vitrina metodológica para ubicar a las empresas que se están prestando a la manipulación y que serán exhibidas, con el propósito de dejar de creer en ellas.

 

Lo real y lo que se confirma es que la disputa por la candidatura a la gubernatura de Morena es solamente entre la senadora Ana Lilia Rivera Rivera y el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.

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