Conforme agoniza el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros se empiezan a ver signos de exasperación, pesimismo y hasta angustia, porque el millonario plan montado para heredar el poder al delfín, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, no se consolida ni parece tener una ruta segura.

Ese enojo e impaciencia de la mandataria tlaxcalteca la llevó a cometer un grave error que rompió con los acuerdos y los valores entendidos que siempre están presentes en todos los partidos que han detentado el poder y que aplican cuando gobiernan.
Desesperada ante la posibilidad de entregar el gobierno a un mujer ajena a su influencia y con la que mantiene una pésima relación, cuentan que Lorena Cuéllar decidió, tras ser convencida por su principal operadora, Marcela González Castillo, líder estatal de Morena, poner en marcha el coercitivo aparato de la justicia para encarcelar al ex presidente municipal de Tlaxcala, Jorge Corichi Fragoso, por el supuesto desvío de varios millones de pesos durante su administración en el ayuntamiento capitalino.
La denuncia fue desempolvada en el Órgano de Fiscalización Superior y entregada a la Fiscalía General de Justicia del Estado que armó el expediente en un tiempo récord para llevarlo a un juez a modo del entregado y sumiso Tribunal Superior de Justicia del Estado que, sin ningún contratiempo, obsequió a finales de enero la orden de aprehensión contra Corichi.
Es una jugada maestra, porque si detenemos al ex alcalde los ciudadanos aplaudirán esa decisión y en automático se puede aprovechar ese respaldo para apuntalar las aspiraciones de Alfonso Sánchez, quien necesita un verdadero impulso para crecer en las preferencias electorales y así poder convertirse en el candidato de Morena a la gubernatura de Tlaxcala, fue el argumento que se utilizaría para convencer a Lorena Cuéllar, quien terminó por ordenar la ejecución de ese plan, pero como es su costumbre no se detuvo a analizar ni a medir las consecuencias que traería su desesperado acto.
Obviamente la sesuda estrategia falló, no sólo porque Jorge Corichi se enteró en tiempo real de la trama para perjudicarlo y exhibirlo, sino que se vio más hábil y experimentado que todos los involucrados porque no sólo obtuvo un amparo, sino que logró el espacio necesario para planear su defensa y llevar información clave sobre las transas de la gobernadora Cuéllar y de su delfín Alfonso Sánchez, quien según se sabe habría dejado un historial negro en su paso por la Secretaría de Infraestructura.
Lorena Cuéllar violó la omerta morenista y no sería extraño que pronto enfrente las consecuencias de su imprudente decisión. Sin recurrir al estruendo o a las amenazas, dicen que Jorge Corichi ha recorrido varias oficinas de la Ciudad de México para exponer su caso y defenderse de las acusaciones que pesan en su contra.
El ex alcalde de Tlaxcala ha sido recibido en diferentes instancias federales y en los despachos del partido guinda y en su caminar se ha enterado que así como él tiene un expediente, también hay varios contra la voraz mandataria Cuéllar y Alfonso Sánchez, los cuales pronto podrían ser ventilados porque involucra varios cientos de millones de pesos y algunos están en poder de la Auditoría Superior de la Federación.
Cuéllar Cisneros abrió la caja de pandora. Ya cruzó la línea y ya no hay retorno. No podrá pedir lo que no cumplió y quebrantó. Su etiqueta que la describía como una política honesta con un manejo impoluto de los recursos públicos seguramente dejó de tener tinta indeleble, porque los negocios llevados a cabo al amparo del poder se documentarán y se conocerán tarde o temprano.
Sólo es cuestión de tiempo.
Tic-tac, tic-tac
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