A las autoridades emanadas de Morena y a sus diputados y diputadas les urge empalmar sus discursos férreos de defensa a favor de mujeres violentadas con hechos y acciones concretas en Tlaxcala.

No pueden mostrarse por conveniencia y en discursos estrambóticos en contra de los agresores de mujeres y por otro lado asumir una actitud de cerrazón y de oídos sordos ante propuestas que buscan generar leyes que ayuden a eliminar la violencia hacia las damas.
El pasado lunes la activista Yndira Sandoval Sánchez presentó en las instalaciones del Congreso local una iniciativa para que los 60 ayuntamientos tlaxcaltecas apliquen la llamada Ley 3 de 3, la cual establece que ninguna persona pueda ser postulada o nombrada como funcionaria pública si cuenta con una sentencia definitiva por violencia sexual, violencia en razón de género o si es deudora alimentaria.
La propuesta que de inmediato fue respaldada por las legisladoras tlaxcaltecas del PRD, Blanca Águila Lima y Laura Yamili Flores Lozano, no recibió el aval de las diputadas de Morena ni de otros partidos políticos, dejando entrever que no les interesa el tema o que no han recibido la instrucción para analizar y en su momento impulsar una reforma de tal naturaleza.
Durante la intervención de la también defensora de los derechos de las mujeres se revelaron datos que justificarían la necesidad de hacer cambios legales en la entidad, como es el hecho de que a nivel nacional hay un registro promedio de 35 millones de hogares con deudores alimentarios o que la violencia familiar es el segundo delito de mayor impacto del país.
Por eso resulta extraña la indiferencia de la mayoría de las legisladoras tlaxcaltecas y de la dirigente estatal de Morena, Marcela González Castillo, que cada que pueden presumen ser férreas defensoras de las mujeres y estar en contra de la violencia contra el sector femenino.
Sus discursos y posturas en actos públicos para mostrarse solidarias y hasta empáticas con las mujeres son la constante, pero en los hechos no se les ve congruencia ni apoyo serio a la propuesta que se presentó y que estoy seguro la mayoría de las féminas respaldaría sin ningún problema.
El problema es que las tlaxcaltecas están observando y viendo el comportamiento de las morenistas y de otras diputadas, pues llegado el momento sabrán perfectamente a quién castigar y a quién premiar.
La simulación no es buena porque sencillamente los ciudadanos y las ciudadanas ya no se dejan engañar tan fácilmente.
Por ejemplo, hasta anoche la Fiscalía General de Justicia del Estado no había hecho llegar a un juez local el caso del regidor capitalino con licencia Alejandro Alonso N., quien hace un mes protagonizó un escándalo al supuestamente golpear y privar de la libertad por unas horas a su pareja sentimental.
Nadie sabe por qué el personal de la fiscalía no ha podido integrar la carpeta de investigación cuando prácticamente se tenían todos los elementos para proceder contra el presunto agresor.
El alcalde capitalino, el morenista Alfonso Sánchez García, se curó en salud y operó finamente para que el asunto no lo perjudicara, por lo que mostró habilidad política para aventar “la pelota” a la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala que hoy está siendo severamente cuestionada por no mostrar celeridad para integrar la carpeta de investigación contra el presunto violentador.
Por qué hasta donde se sabe la denuncia no ha sido retirada por parte de la víctima.
Qué o quién está fallando en el gobierno
Alguien está mintiendo o no está haciendo su trabajo, porque no es posible que la gobernadora en menos de tres semanas enfrente en diferentes actos tres muestras de descontento hacia su persona y administración.
Anoche, pobladores y brigadistas que combaten el incendio registrado en el municipio de Atltzayanca encararon a la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, quien decidió visitar la zona, lo cual le salió contraproducente porque los reclamos y reproches fueron la constante.
Me parece que las personas se equivocan porque la administración estatal movilizó personal y la ayuda necesaria para atender la conflagración. Lo que falló fue la operación y la forma de comunicar.
Asegurar que Lorena Cuéllar apareció públicamente 24 horas tarde o más para atender el desastre natural me parece un despropósito, porque siempre ha estado pendiente del problema y pidiendo a sus funcionarios llevar a cabo acciones para ayudar a la población.
Después de tres años y casi ocho meses en el gobierno, la mandataria sigue estando sola y cargando todo el peso de su administración en sus hombros.
El secretario de Gobierno, el morelense Luis Antonio Ramírez Hernández, junto con su séquito de funcionarios foráneos, Pedro Aquino Alvarado, titular de la Secretaría del Medio Ambiente, Iván García Juárez, responsable de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Tlaxcala y Juvencio Nieto Galicia, coordinador estatal de Protección Civil, simulan que trabajan y proporcionan información errónea o parcial a la mandataria al haber asegurado que el incendio estaba controlado cuando no era así.
Además, decidieron exponerla cuando no había condiciones para que la gobernadora Cuéllar se presentara en las inmediaciones del desastre natural.
Lamentable lo que debe pasar la gobernadora sólo porque sus funcionarios fallan y no hacen su trabajo.
O no.
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